Un turista peruano en Venezuela

Maiquetia Palco

Por la rareza del turismo extranjero en Venezuela me extrañó cuando a finales de julio del presente año recibí en mi cuenta de CouchSurfing una solicitud de ayuda para un viajero peruano de 27 años. Para los que desconocen de qué se trata CouchSurfing, les cuento que es un sitio web donde te creas un perfil con tus datos e intereses, además de fotos, con la finalidad de hacer un intercambio cultural en donde puedes ofrecer hospedaje a un viajero que visite tu país o buscar hospedaje en el país que piensas viajar, todo de manera gratuita, la idea es tener contacto con otra cultura.

El chico me cuenta que le gusta mucho escribir, y que, sobre todo, le gusta escribir sobre sus viajes. En su extensa lista de países visitados faltaba Venezuela, y consideraba que ya era hora de emprender el viaje, además, tenía a un amigo venezolano residenciado en Barcelona-Anzoátegui que había conocido en Lima hacía un año. Aprovechando la aventura de viajar a Venezuela, visitaría a su amigo.Maiquetia

Llegó un jueves a Maiquetía y yo lo fui a recoger. Hubo un pequeño retraso que no fue nada grave en comparación a lo que se vive comúnmente en el aeropuerto costero, pero fue un indicio de que su estancia en Venezuela comenzaba a ser completa.

Cuando llegamos a Caracas lo ayudé a conseguir hospedaje, era 24 de julio y el día feriado tenía a los hoteles llenos, motivo por el cual tuvimos que solicitar una habitación triple (sobraban camas, pero era lo que había) en un hotel de Plaza Venezuela, de esos que popularmente se les conoce como un matadero de la calle de los hoteles. Lo ayudé a dejar las maletas y salimos a comer unas cachapas en un reconocido restaurante de comida criolla en Altamira.

Caminamos desde Plaza Venezuela hasta Altamira, comenzó a gustarle la ciudad y confesó que se la imaginaba menos grande, urbana y moderna. Fue una grata sorpresa. Paseamos un rato por el Sambil y se sorprendió de lo grande que era, pero aún no reparaba en que muchas tiendas estaban cerradas y sin mercancía. Llegamos a la Plaza Francia y allí conseguimos un hotel con reservación para la noche siguiente, esto contentó al chico porque la zona era, evidentemente, más bonita y “segura”. Esperaba recibir allí a su amigo de Anzoátegui la noche del domingo para ir a Oriente al siguiente día y luego saltar a la isla Margarita.

Esa misma noche, cuando regresamos al hotel (lo acompañé esa noche) le presté mi celular para que le escribiese a su amigo avisando que había llegado bien. Utilizó mi teléfono ya que en el hotel no había Wi-Fi. Al día siguiente mi celular vibra y recibo respuesta de ese número, lo que leo me dejó en una pieza, fue escalofriante leer que quien me respondía era el padre del muchacho de Anzoátegui diciéndome que a su hijo recién lo habían matado para robarle el bolso.

No lo podía creer, dudaba de la veracidad de ese mensaje y lo leí varias veces hasta comprobar que era eso lo que realmente estaba escrito. Lo complicado ahora sería decírselo al peruano, le supliqué calma antes de mostrarle el mensaje con el cual reventó a llorar después de su lectura.

Seguía con mis dudas y busqué al muchacho de Anzoátegui en Facebook para saber si teníamos algún amigo en común. Era uno de esos perfiles de Facebook casi fantasmas, con dos fotos de perfil y uno que otro enlace compartido, pero por fortuna teníamos a una amiga (también de Anzoátegui) en común.

MuertesCCSDe inmediato la llamé, le pregunté por el chico y me confirmó lo de su muerte, le conté lo que estaba pasando, y que, indirectamente, ahora yo tenía una carga.

Mi paranoia de disparó y mi prioridad era proteger al peruano. El chico era consolable y pude seguir mostrándole la ciudad el resto del día, aunque toda actividad se sentía forzada con los ánimos que teníamos.

Me dijo que de todas formas quería ir a Barcelona-Anzoátegui como estaba planeado, y luego ir a Margarita. Yo tengo casa en Barcelona, así que le ofrecí hospedaje allá y me pidió que lo acompañase también a Margarita, por lo que me brindó el boleto de ferry y el hospedaje. Partiríamos el domingo a Barcelona y el lunes a Margarita.

Aún era viernes y todavía en nuestra cabeza se repetía el mensaje de texto que habíamos recibido esa mañana.

Fuimos al Ávila en teleférico y la vista le encantó, me comentaba que Caracas sería una bella ciudad si fuese más segura y limpia. Siempre he pensado lo mismo y, agregaría, más iluminada. A lo lejos se ve el estadio de béisbol de la UCV y me pregunta qué es eso. Le contesto que un estadio de béisbol. “¡Caray! ¿Béisbol? ¿Ustedes juegan béisbol?”, le respondo que es el deporte nacional y se sorprende con la fuerte influencia norteamericana que hay en el país, ya que notó que en vez de decir “lleno”, decimos “full”, y que muchas tiendas en vez que poner sus nombres en español los tienen en inglés o con ciertos anglicismos, por ejemplo, todas aquellas que llevan una “s” apostrofada “’s” al final del nombre.Avila

Esa noche yo tenía una invitación para un cumpleaños, me llevé al peruano e hizo amistades. En esas me suelta un comentario: “Maduro no sabe que ustedes están aquí, ¿verdad?”. Muchos de mis amigos no captaron la profundidad de su pregunta. Mi amigo peruano pensaba que Venezuela era como Siria, que aquí no podría transitar por las calles porque le caería una bomba, que las tiendas nunca abrían sino para comprar únicamente alimentos y en horarios restringidos, que no había fiestas. Le faltó pensar que no había Internet. Soy de los que dice que Venezuela es así, pero su visión era la de una realidad literal que aún no existe, aunque lamentablemente está comenzando a existir.

Esa fiesta, para él, fue un rato de paz entre tanta paranoia que lo hice pasar ese día en la calle, y hasta le dio la sensación de que se trataba de algo clandestino de lo cual el presidente no tenía conocimiento.

El día domingo llegamos a Barcelona e inmediatamente fuimos al cementerio a buscar a su amigo, tumba por tumba hasta dar con la que buscábamos. Allí estaba, con muchas flores. Aproveché y le llevé flores a mi mamá.

PLCCuando me tocó echar gasolina me dio 200 bolívares y yo me río, “¿Necesita más?” me pregunta. Cuando ve que lleno el tanque de una Grand Cherokee con 4 bolívares casi se desmaya.

Esa noche fuimos a visitar a mi amiga, la que conocía al muchacho que mataron, y allí, en un intercambio de palabras y fotos, se comprueba que, en efecto, se trataba de la misma persona y no cabía dudas de que el amigo que vino a visitar a Venezuela, había sido asesinado por el hampa común. ¿Detalles del hecho? Fue saliendo de su casa a las 7 de la mañana para hacer ejercicio y, cuando le piden el bolso, intentó correr y le dieron dos tiros. Los asesinos huyeron y no se llevaron nada. El joven fue trasladado hasta una clínica privada cercana donde perdió la vida.

Al día siguiente fuimos a Margarita. Tuvimos un inconveniente con el Saime antes de abordar el ferry porque mi amigo no llevaba consigo su pasaporte sino su DNI que, en teoría, por ser parte de la comunidad andina, era lo único que necesitaba. Sin embargo, faltaba su carta de migración, que había dejado en mi casa junto con su pasaporte, esto nos trajo problemas, aun así, después de tanto “jalar bola”, nos dejaron pasar y, a pesar de que fue un alivio porque no perdimos el viaje, no era lo correcto dejarnos pasar rompiendo las leyes de migración.

RattanEn Margarita no vimos gran cosa. Porlamar es una ciudad que está muy abandonada, que la inseguridad se siente, y que, lo único bonito que sigue habiendo son las playas. Fue un viaje de volada que disfruté porque necesitaba unas mini vacaciones, pero fue una desagradable sorpresa encontrarme con una isla que no es la sombra de aquella que visité por última vez en 2007. Además, nos encontramos con una cola kilométrica en la Av. 4 de mayo para hacer mercado en Rattan.

Hubo algo que a mi amigo le encantó, y es precisamente eso lo que critico a Venezuela: su gente. Cierto, somos responsables de cómo está el país, Venezuela no es un territorio sino una sociedad que vive en un territorio, pero una sociedad confianzuda desde mi punto de vista y amigable desde el de mi amigo. “¿Con todo el pepito, pana?” “Amigo, ¿me regalas un mensajito?”, esos vocativos donde se llama a un desconocido como “pana” hizo que se sintiese en casa y con “amigos” sin siquiera saber el nombre del otro.

1Este turista peruano, que es ahora un nuevo amigo, se fue el jueves de esa misma semana a Lima, ciudad que conozco y que me brindó una hospitalidad espectacular. Su impresión de Caracas como ciudad grande no fue porque Lima no lo fuese, sino porque esperaba menos y, para los que no han visitado Lima se llevarán una sorpresa al ver que es una ciudad con un crecimiento rápido en los últimos años y que tiene mucha inversión extranjera y turismo.

Mi amigo prometió volver a Venezuela porque, a pesar de encontrarse con una tumba y no un abrazo, conoció nueva gente que está dispuesta a mantener una amistad y brindarle más abrazos. Quizás eso que nos hace confianzudos, nos hace ver amables.

¡Si te gustó, compártelo!

 

Anuncios

13 comentarios en “Un turista peruano en Venezuela

  1. Wow que increible! gracias a Dios que se encontro contigo y que no lo dejastes en el aire.. que experiencia! No he pasado por Margarita en muchisimos anos, pero me duele leer como esta. Que lastima que las cosas se esten perdiendo tan feo. Saludos desde aqui!!

    Me gusta

  2. Soy un turista mexicano que tiene yendo a Venezuela desde el 2001, ya que termine casandome con una Venezolana. Desde la primera vez que visite Venezuela en 2001, me parecio un pais hermoso, tanto que me dieron ganas de quedarme a vivir, pense que podria soportar las largas colas que los venezolanos estan acostumbrado a hacer por todas partes, pero me empece a dar cuenta poco a poco de la triste realidad y que me costo comprender “NO SALGAS DE NOCHE A CAMINAR, YA ES TARDE, NO SAQUES DINERO EN LA CALLE, QUITATE ESE RELOJ, JAMAS SAQUES ESE TELEFONO EN LA CALLE, CAMBIATE DE ASERA PORQUE ALLA ESTAN UNOS MALANDROS, ETC ETC ETC” yo no comprendia porque las tiendas cerraban temprano, por que el centro de Valencia se quedaba solo apenas se ocultaba el sol y por que no me dejaban andar a pie en la noche!!! Hasta que me llevaron a conocer Isla Margarita y me aseguraron que estaria todo tranquilo por alla, que era la parte mas segura de Venezuela y pum que me sacan una pistola y me piden la carte, ignorante todavia de la situacion, mi respuesta a la peticion del ladron de “dame tu cartera” fue NO y me lo repitio como 6 veces y mi respuesta fue NO NO NO, a lo que quedó sorprendido y opto por irse, pero despues comprendi la estupidez que cometi y todos me regañaron que no hiciera eso mas!! jaja bendita ignorancia!! Vi la transformacion de esa Venezuela bonita en la que me gustaba para quedarme a vivir en 2001 a la Venezuela de hoy en dia, a la que no quiero ir, no quiero llevar a mi familia a pasar carencias, batallar por todo, no conseguir leche para los niños, no conseguirles pañales, cuidarte de todoas, que se va la luz, que no hay agua, etc etc. Ya no quiero volver!! Es una lastima, espero que vuelva a ser la Venezuela de antes por lo menos

    Le gusta a 1 persona

  3. Mi interesante…

    Desgraciadamente como esta historia del turista hay muchas, solo que algunos han sido la victima directa del hampa y no como en este caso el amigo que fue a visitar…

    Creo que el incidente para ir hacia la Isla de Margarita con el guardia que los dejo pasar sin los documentos necesarios se puede resumir a una frase utilizada en un post tuyo “estamos en Venezuela”.

    Yo por desgracia no soy un buen embajador de la marca Venezuela, me fui con un muy mal sabor de boca de mi ciudad Caracas y realmente en estos momentos no deseo volver, a pesar de que en mis 3 años que llevo fuera no he podido ver a mi madre y mis hermanas…

    Saludos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s